El Código Técnico de la Edificación (CTE DB-SE-C) y la norma UNE-EN 14731 establecen los criterios para la mejora del terreno mediante columnas de grava, una técnica especialmente pertinente en Palma de Mallorca debido a la presencia de suelos aluviales y rellenos antrópicos en zonas como el Pla de Sant Jordi o el entorno de la Platja de Palma. La ciudad, con sus 2400 horas de sol al año y un subsuelo que alterna calizas del Mioceno con depósitos cuaternarios blandos, exige soluciones de cimentación que mitiguen asientos diferenciales y reduzcan el potencial de licuefacción. Nuestro equipo técnico aborda el diseño de columnas de grava integrando la investigación geotécnica previa, a menudo complementada con ensayos CPT para obtener un perfil continuo de la resistencia del subsuelo, y verificando la mejora alcanzada mediante pruebas de carga in situ. No se trata solo de colocar grava; es un proceso de ingeniería que ajusta la malla, el diámetro y la energía de compactación a la estratigrafía local.
La clave en Palma está en dimensionar la malla de columnas de grava para controlar asientos y reducir el riesgo sísmico en suelos blandos.
