El equipo llega a obra con el frasco calibrado, la placa base y la arena normalizada Ottawa 20-30. En Palma de Mallorca, donde los suelos pueden variar desde arcillas expansivas del Pla de Sant Jordi hasta las calcarenitas del Puig de Sant Pere, el ensayo de densidad de campo con cono de arena sigue siendo el método de referencia para verificar que una tongada ha quedado bien compactada. No depende de fuentes radiactivas ni baterías: simplemente mide el volumen excavado con una arena de densidad conocida. El técnico rasantea la superficie, excava con cuidado para no alterar las paredes del hueco, recoge todo el material húmedo en bolsa sellada y vierte la arena. La diferencia de peso en el frasco indica el volumen. Luego en laboratorio se determina la humedad y la densidad seca. Comparamos ese valor con la densidad máxima del ensayo Proctor de referencia y obtenemos el grado de compactación que exige el pliego.
En suelos granulares de Mallorca, el cono de arena sigue siendo más fiable que el densímetro nuclear cuando hay heterogeneidad de áridos.
