El subsuelo de Palma presenta una dicotomía marcada: al noroeste afloran calizas y dolomías jurásicas de la Serra de Tramuntana, mientras que el centro y el litoral, incluido el Pla de Sant Jordi y el puerto, se asientan sobre materiales cuaternarios blandos con rellenos antrópicos que pueden superar los 5 metros de espesor. La napa freática, a menudo a menos de 2 metros de profundidad en el área portuaria, condiciona severamente la metodología de perforación. Ante estas condiciones, el diseño de fundaciones en pilotes exige un conocimiento preciso de la interfaz entre el terreno granular de baja capacidad y el sustrato rocoso competente. Un dimensionamiento incorrecto aquí no solo genera asentamientos diferenciales: puede provocar la ruina de la estructura. Durante la fase de investigación, es frecuente que combinemos los sondeos para extracción de testigos con el ensayo CPT cuando la logística lo permite, ya que nos da un perfil continuo de la resistencia en los estratos arenosos sin alterar la muestra.
En Palma, la diferencia de rigidez entre el relleno cuaternario y la caliza subyacente genera un efecto de 'punta flotante' que debemos modelar con precisión milimétrica.
