La Norma de Construcción Sismorresistente NCSE-02 y el Eurocódigo 7 (EN 1997-1:2004) exigen verificar la estabilidad global de cualquier excavación o relleno que supere los 2 metros de altura en suelo heterogéneo, y en Palma de Mallorca esa heterogeneidad es la regla, no la excepción. Basta con abrir una zanja en el corredor de Ponent para encontrar margas del Mioceno o arcillas expansivas, mientras que en la Serra de Tramuntana afloran calizas fracturadas con buzamientos desfavorables. Nuestro equipo aborda cada ladera con un ensayo CPT para perfilar la resistencia continua en suelos blandos y un estudio de SPT donde el rechazo a la cuchara nos da el dato duro del macizo rocoso. No hacemos estimaciones de escritorio: perforamos, instrumentamos y modelamos con parámetros de resistencia al corte que reflejan la realidad geotécnica de la isla, no un catálogo genérico.
Un talud estable en margas del Mioceno no se logra con un ángulo genérico de 45°; requiere cohesión efectiva y ángulo de fricción reales del ensayo triaxial CU.
