El contraste entre el paseo marítimo de Palma y los terrenos más al interior, hacia el Pla de Sant Jordi, es más que paisajístico: bajo la superficie, la diferencia la marca el terreno. Mientras en primera línea domina un relleno antrópico sobre arenas eólicas y marinas, en zonas como Son Ferriol el sustrato rocoso aparece a poca profundidad. Por eso un diseño de vibrocompactación no puede ser genérico; requiere una lectura precisa de la geología insular. En Mallorca, los depósitos cuaternarios de costa, con arenas sueltas y limos, exigen una densificación controlada si se quiere cimentar con garantías. Aplicar esta técnica mejora la capacidad portante y reduce asientos diferenciales de forma predecible. Cuando el ensayo CPT revela resistencias por punta inferiores a 5 MPa en los primeros metros, la vibrocompactación se convierte en la alternativa más lógica antes de proyectar una losa o zapatas.
Un diseño de vibrocompactación bien calibrado transforma un relleno arenoso suelto en un estrato competente con capacidad portante multiplicada por tres.
