Entre los suelos arcillosos de la huerta de Sa Rota y los rellenos antrópicos del frente marítimo de Palma, la plasticidad del terreno cambia de manera radical. No es lo mismo cimentar sobre el terreno natural de la Pla de Sant Jordi que sobre los estratos compactados del Polígono de Son Castelló. Esa diferencia, que muchos ignoran, es la que determina el comportamiento mecánico del suelo cuando entra en contacto con el agua. Por eso, los Límites de Atterberg se convierten en un ensayo de laboratorio imprescindible. En nuestra experiencia realizando ensayos de granulometría en distintas zonas de la isla, hemos comprobado que la clasificación del suelo fino no puede fiarse solo de la inspección visual. El límite líquido, el límite plástico y el índice de plasticidad nos cuentan una historia mucho más precisa sobre cómo va a reaccionar el terreno de Palma ante las cargas de una estructura y los cambios de humedad que provoca el clima mediterráneo.
La plasticidad del suelo de Palma no es un dato menor: determina la estabilidad volumétrica de la cimentación frente a las lluvias torrenciales del otoño mediterráneo.
