El ensayo empieza cuando la placa circular de acero —de 300, 450 o 762 milímetros de diámetro— se posa sobre la plataforma nivelada. En Palma, con la caliza del Mioceno alternando con arcillas expansivas del Pla de Sant Jordi, esa placa se apoya sobre un suelo que puede cambiar de comportamiento en pocos metros. Encima montamos el gato hidráulico, que reacciona contra un camión cargado de lastre o una retroexcavadora; la carga se aplica en escalones controlados mientras cuatro comparadores micrométricos registran el asentamiento. El equipo técnico sigue el procedimiento de la UNE 103808:2006, aplicando dos ciclos de carga-descarga cuando el terreno lo permite. No es un ensayo de laboratorio: se ejecuta in situ, sobre la cota de cimentación real. Para suelos con rellenos antrópicos en el ensanche de Palma, conviene cruzar estos resultados con un ensayo CPT que perfile la estratigrafía en continuo.
En suelos con nivel freático alto como los del Pla de Sant Jordi, la placa de carga revela asentamientos diferidos que un sondeo por sí solo no puede cuantificar.
