Buena parte del casco urbano de Palma y sus ensanches se asienta sobre formaciones de marés, una arenisca calcárea típica de la isla que alterna con bolsas de arcillas rojas y rellenos antrópicos en zonas como el Polígono de Levante. Esta mezcla, sumada a la presencia de cavidades kársticas en el subsuelo, convierte el diseño de la losa de cimentación en una decisión crítica desde la fase de anteproyecto. No basta con aplicar una solución estándar. Cuando el terreno es heterogéneo, la losa debe dimensionarse para repartir las cargas de forma uniforme y absorber posibles asientos diferenciales que otras cimentaciones puntuales no tolerarían. En nuestro laboratorio acreditado bajo ISO 17025, correlacionamos la capacidad portante del estrato competente con un análisis detallado de la deformabilidad del conjunto, asegurando que la cimentación trabaje como un todo monolítico incluso en los sectores con peor calidad geotécnica de la parcela.
En Palma, una losa bien diseñada transforma un subsuelo heterogéneo de marés y arcillas en un único apoyo estable para toda la estructura.
