En Palma de Mallorca, con más de 400.000 habitantes y un tráfico que se intensifica cada verano, el diseño de pavimento flexible exige mucho más que una simple receta de catálogo. La isla combina sustratos calcáreos competentes con bolsas de arcillas expansivas y rellenos antrópicos en zonas como el Polígono de Levante, y eso obliga a afinar la sección estructural para evitar deformaciones prematuras. Un buen diseño de pavimento flexible distribuye las cargas del tráfico pesado desde la carpeta asfáltica hasta la subrasante, y en nuestro caso cada capa se verifica con los materiales de cantera disponibles en la isla y los resultados de la densidad con cono de arena medida in situ durante la compactación. La experiencia en proyectos de la Vía de Cintura nos ha enseñado que lo barato sale caro cuando se ignora la capacidad de soporte real del terreno natural.
En Palma de Mallorca, un pavimento flexible bien diseñado ahorra hasta un 40% en mantenimiento a 10 años gracias a la correcta caracterización de la subrasante local.
