Un proyecto de 8 alturas en el barrio de Son Gotleu nos enseñó algo que ya intuíamos. Los sondeos mostraban un paquete de arenas calcáreas flojas bajo una costra de marés más competente. El cálculo con el espectro genérico de la norma NCSE-02 daba un coeficiente sísmico bajo, pero las mediciones de ruido ambiente con array circular revelaron un pico de amplificación a 1.8 Hz justo donde la edificación tendría su modo fundamental. Tuvimos que rehacer el modelo de respuesta local. En Palma, donde conviven formaciones pliocenas rígidas con depósitos cuaternarios blandos y rellenos antrópicos de hasta 15 metros en antiguas zonas húmedas, ignorar el efecto sitio es un riesgo que ninguna promotora debería asumir. La microzonificación sísmica no es un trámite administrativo. Es la herramienta que define la acción sísmica de cálculo piso por piso. La complementamos con ensayos MASW cuando necesitamos perfiles Vs30 extensivos, o con sondeos SPT para correlacionar la resistencia cíclica en zonas susceptibles de pérdida de capacidad portante durante un sismo moderado.
Un suelo blando en Palma puede amplificar la aceleración sísmica entre 1.5 y 2.5 veces respecto a la roca de referencia.
