Con más de 400.000 habitantes y asentada sobre una cuenca sedimentaria del Mioceno, Palma de Mallorca presenta una geología urbana donde los contrastes entre el sustrato rocoso de la Sierra de Tramuntana y los depósitos aluviales del Pla de Palma definen el comportamiento sísmico del terreno. La velocidad media de ondas de corte en los primeros 30 metros, conocida como VS30, se ha convertido en un parámetro indispensable para clasificar el suelo según la Norma de Construcción Sismorresistente NCSE-02 y el Eurocódigo 8 (EN 1998-1:2004). A diferencia de los sondeos mecánicos, el ensayo MASW (Multichannel Analysis of Surface Waves) permite obtener un perfil continuo de rigidez sin perforar, algo muy valorado en el casco antiguo de Palma, donde el acceso con maquinaria pesada es limitado y el patrimonio arquitectónico exige métodos no invasivos. Nuestro equipo técnico ha aplicado esta técnica en solares próximos al Torrent de sa Riera y en zonas de expansión como Son Espases, verificando que la interpretación conjunta de la curva de dispersión y el modelo unidimensional de Vs reduce la incertidumbre geotécnica en la fase de anteproyecto. Para obra nueva sobre rellenos antrópicos, la combinación del MASW con un ensayo de penetración dinámica aporta una validación puntual de la resistencia que complementa la tomografía de ondas superficiales.
En la cuenca de Palma, el contraste entre rellenos costeros y margas miocenas produce curvas de dispersión complejas que exigen un análisis multimodal riguroso.
